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Nicolás Arancibia
Cuando estábamos concentrados para jugar el torneo provincial de
seven a side en Sudáfrica, hace cuatro años, un reconocido psicólogo
local nos dio una charla que me marcó.
Su idea era transmitirnos que las cualidades fundamentales de todo
gran hombre, y no sólo entre los mejores deportistas, son la
determinación y la entrega. Nos dijo que esto se demuestra,
fundamentalmente, en cómo uno trabaja para crear su propio destino y
que, además, es lo que permite amar la victoria y odiar desde lo más
profundo la derrota.
¿Por qué escribo esto? Porque creo que es algo esencial que les
falta a muchos rugbistas (y deportistas en general) de nuestro país.
Generalmente, la diferencia entre un buen jugador y uno malo está
más en la mente que en el físico. Eso lo saben muy bien acá, en
Nueva Zelandia, y hay una famosa historia que lo recuerda.
Hace 25 años, Mark "Cowboy" Shaw jugaba por los "All Blacks".
Terminado un test match, se acercó a sus compañeros y, muy molesto
por la entrega que habían mostrado durante el partido, les dijo: "El
problema es que a este maldito equipo le falta el mongrel dog".
Al salir del camarín, uno de sus colegas le preguntó qué era el
mongrel dog -en inglés, dog es perro y mongrel, un modismo para
decir quiltro o mezcla-. La respuesta de Shaw fue contundente: "Si
no sabes lo que es el mongrel dog, no deberías estar acá". En el
tercer tiempo, después de un par de tragos, se le acercaron otros
jugadores y le volvieron a hacer la misma consulta, pero "Cowboy"
los ignoró nuevamente.
Entonces, Andy Hayden, otro destacado "all black", decidió tomar la
palabra y explicar lo que Shaw quiso decir: "El mongrel dog es
personal, está en todos. Es agresión, motivación y, por sobre todo,
no aceptar ser segundo".
Aparece cuando el contrincante ha estado atacando por diez minutos y
crees que las piernas no podrán llevarte al próximo tackle. O cuando
tienes el adversario en las cuerdas y lo sometes hasta ganar por 25
puntos en lugar de diez. O cuando estás entrenando y haces esos
últimos cuatrocientos metros que no creías capaz de realizar. Sin
embargo, es más efectivo cuando está contigo todo el tiempo...
El mongrel dog es lo que hace la diferencia en el deporte, pero en
el caso del rugby, como en otros deportes colectivos, un equipo
ganará sólo si todos sus integrantes lo sienten intensamente.
Por último, si no posees el mongrel dog, o como quieras llamarlo,
cuelga los botines y retírate.
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